Los gigantes despiertan: ¿quiénes tienen realmente el perfil de campeón en el Mundial 2026?
Por Melvinson Almanzar
Cada Mundial confirma una verdad inalterable: el favoritismo no gana partidos, pero sí marca el punto de partida del análisis. La historia del fútbol está llena de selecciones que llegaron como candidatas y fracasaron, así como de otras que sorprendieron al planeta. Sin embargo, conforme avanza la fase de grupos del Mundial 2026, ya comienzan a perfilarse las selecciones con mayores argumentos para levantar el trofeo el próximo 19 de julio.
No se trata únicamente de quién anota más goles o de quién consigue las victorias más abultadas. Un campeón del mundo necesita equilibrio, profundidad en su plantilla, jerarquía individual y, sobre todo, capacidad para competir bajo presión.
España continúa siendo, a mi juicio, el equipo más completo del torneo. Ha recuperado la identidad basada en la posesión del balón, pero ahora combina ese estilo con velocidad, intensidad y mayor contundencia ofensiva. Su estructura táctica es una de las más sólidas del campeonato y transmite la sensación de ser un equipo preparado para competir contra cualquier rival. No es casualidad que modelos estadísticos y analistas la coloquen entre las principales candidatas al título. (El País)
Francia sigue siendo un gigante. Posee probablemente la plantilla con mayor profundidad del Mundial y un poder físico extraordinario. Aunque todavía no ha encontrado su mejor versión, los grandes equipos acostumbran crecer a medida que avanzan las rondas eliminatorias. Si logra consolidar su funcionamiento colectivo, será un rival extremadamente difícil de superar.
La vigente campeona, Argentina, nunca puede quedar fuera de la conversación. La experiencia de un grupo acostumbrado a disputar finales, sumada a una cultura competitiva que ha convertido cada partido en una batalla, mantiene a la Albiceleste entre las favoritas. Tal vez no sea el equipo más espectacular, pero sí uno de los más inteligentes para administrar los momentos decisivos.
En los últimos días, Portugal ha enviado un mensaje contundente. Su goleada 5-0 sobre Uzbekistán disipó las dudas que había dejado el empate inicial frente a República Democrática del Congo. Más allá del resultado, lo importante fue la autoridad con la que dominó el encuentro y el liderazgo de Cristiano Ronaldo, quien continúa escribiendo capítulos históricos en los Mundiales. Si el conjunto portugués mantiene ese nivel y encuentra regularidad, tiene argumentos suficientes para pelear por el título. (Cadena SER)
No se puede ignorar a Brasil, una selección que históricamente crece cuando llegan las rondas de eliminación directa. Aunque todavía existen interrogantes sobre su consistencia defensiva, el talento ofensivo brasileño siempre representa un riesgo para cualquier adversario.
Otro equipo que merece especial atención es Alemania. Su contundente victoria por 7-1 sobre Curazao recordó que, cuando encuentra confianza, vuelve a convertirse en una máquina competitiva. Los alemanes conocen como pocos el camino hacia los títulos mundiales y rara vez desperdician oportunidades cuando el torneo entra en su etapa decisiva.
En un segundo escalón aparecen selecciones capaces de sorprender, como Países Bajos, que ha mostrado un fútbol convincente; Noruega, impulsada por el extraordinario momento goleador de Erling Haaland; y Colombia, que ha demostrado personalidad y podría convertirse en una de las grandes revelaciones del campeonato.
Sin embargo, también hay selecciones que todavía deben convencer. Inglaterra posee una de las plantillas más valiosas del torneo, pero continúa generando dudas cuando enfrenta partidos de máxima exigencia. El talento individual no siempre se traduce en funcionamiento colectivo, y esa ha sido una constante en los últimos grandes campeonatos.
Mi impresión es que este Mundial será decidido por los pequeños detalles. La ampliación del torneo ha incrementado el número de partidos y ha puesto a prueba la profundidad de las plantillas. Ya no basta con tener once grandes futbolistas; será indispensable contar con un banco capaz de mantener el nivel competitivo durante siete encuentros.
Si hoy tuviera que señalar a mis principales candidatos, colocaría a España, Francia, Argentina y Portugal como el cuarteto con mayores probabilidades de conquistar la Copa del Mundo, mientras que Brasil y Alemania permanecen al acecho, listas para aprovechar cualquier error.
Porque los Mundiales no siempre los gana quien mejor juega durante noventa minutos. Generalmente los conquista quien logra mantener la calma cuando el margen de error desaparece. Y esa diferencia suele separar a un buen equipo de un verdadero campeón.
Si el artículo será publicado en un periódico o portal de análisis deportivo, puedo darle un tono más editorial, con un estilo similar al de columnistas como Jorge Valdano o Martín Caparrós, incorporando una narrativa más profunda y reflexiva.

