SANTO DOMINGO. Nació en Suiza, es hija de padre italiano y madre dominicana. Tenía la posibilidad de competir por cualquiera de esas tres naciones, pero cuando llegó el momento de decidir, Esmeralda Damiano Guerrero eligió representar a la República Dominicana. Este domingo, esa decisión quedó grabada para la historia al conquistar la medalla de oro en la categoría de los -70 kilogramos del judo en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. (Diario Libre)
La historia de la judoca de 23 años va mucho más allá de un cambio de bandera. Nacida y formada deportivamente en Basilea, Suiza, Damiano creció entre tres culturas, pero desde pequeña sintió una conexión especial con el país de origen de su madre, Ramona Guerrero. Según ha contado la propia atleta, cuando su padre le preguntó qué país quería representar, terminó inclinándose por la enseña tricolor porque era una decisión que nacía «del corazón». Las frecuentes visitas familiares a República Dominicana también fortalecieron ese vínculo emocional.
«Lo hago con corazón y siempre fue un sueño poder representar a la República Dominicana«, expresó meses antes de los Juegos, dejando claro que su elección no respondió a oportunidades deportivas, sino al sentimiento de pertenencia hacia sus raíces maternas.
Ese sueño encontró su recompensa en Santo Domingo 2026. Damiano dominó la competencia de principio a fin y derrotó en la final a la venezolana Eliana Aguiar por 11-1, entregando una de las medallas de oro más emotivas para la delegación dominicana. El triunfo fue celebrado tanto en el pabellón de judo como en Suiza, donde sus padres siguieron el combate por televisión y confesaron haber llorado de emoción al verla subir a lo más alto del podio.
Su historia simboliza el aporte de la diáspora dominicana al deporte nacional. Aunque nació en Europa, habla cuatro idiomas y desarrolló toda su carrera inicial en Suiza, Esmeralda nunca ocultó que su mayor ilusión era competir con el uniforme de República Dominicana. Hoy, esa apuesta quedó recompensada con una medalla de oro que confirma que, en ocasiones, el corazón pesa más que el lugar de nacimiento.


